Un texto, un mensaje, una llamada, algo que interrumpa la sosobra y devuelva la calma...
Poco a poco sólo logras escuchar ese incómodo latido de tu corazón, confundido con el despectivo sonido del silencio, tu orgullo te delata...
Realmente esperas más, esperas un nuevo día que conquiste tu sonrisa con un simple "hola"...

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